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28 mar 2013

Barcelonina #26. Un físico teórico

Esta semana se estrena en el cine La soledad de los números primos, la adaptación de una novela que se presentó en España en 2009, escrita por Paolo Giordano. Éste fue su bautizo en el mundo de la literatura y tuvo un gran éxito, apoyado quizá por la modestia de un chaval joven y de profesión... físico teórico. El libro se convirtió en un best seller gracias a su aproximación a los adolescentes raros, y es que los chalados no son un público reducido, más bien una masa excepcional.

Esta es la entrevista al autor, publicada en Efe el 7 de marzo de 2009. Como suele ocurrir en estos casos, fue una entrevista breve, compartida con otro periodista, con las barreras de un traductor, y con la poca espontaneidad de estar emmarcada en su gira de presentación.


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La soledad de los números primos, la novela más vendida en Italia en 2008, relaciona soledad, geometría y literatura a manos de su autor, Paolo Giordano, un licenciado en Física teórica de 25 años que ha conseguido el éxito con su primera publicación literaria, según ha dicho en una entrevista con Efe.
La soledad de los numeros primos (Salamandra) ha recibido el Premio Strega de literatura, uno de los más prestigiosos de Italia, y Giordano ha admitido que el hecho de que él provenga de un campo totalmente diferente al de la literatura puede haber contribuido, en un primer momento, a despertar el interés por su novela.
Sin embargo, Giordano cree que lo que verdaderamente ha gustado ha sido su modo de aproximación a la escritura -"libre y desconsiderado"-, abandonando la literatura viciada por la propia literatura con un estilo sencillo y directo.
En la novela, los dos protagonistas, Mattia y Alice, evolucionan desde su adolescencia hasta la madurez, ambos afectados por traumas y personalidades solitarias y complejas, y entre los que se establece una relación especial, la misma que tienen los llamados números primos gemelos, aquellos contiguos pero que nunca llegan a tocarse porque están separados por un número par, como el 17 y el 19.
Esta metáfora es una de las numerosas que se establecen entre realidad y matemática y geometría a lo largo de la novela, sobre todo a los ojos de Mattia, con el que el autor se siente muy identificado y lo reconoce como una "versión extrema" de él mismo.
Sobre los traumas de ambos personajes -Alice sufrió un accidente y es anoréxica, y Mattia provocó de niño la desaparición de su hermana y es una persona con dificultades para relacionarse en sociedad-, el autor explica que "ciertas heridas no tienen una superación real", y en la novela él apuesta por "convivir con los hechos que nos marcan" y que sean incorporados a la propia personalidad: "forman parte de uno mismo".
La soledad de los números primos aborda la soledad desde la perspectiva romántica: "es una soledad que vale la pena cultivar", una mezcla entre "la soledad negativa y dolorosa" y su "parte bella, profunda y enriquecedora", ha señalado Giordano.
El autor ha mostrado su rechazo al tipo de "experiencias que limitan a la persona" y, efectivamente, ha sabido sacarle partido a sus vivencias con su primera publicación, con un fuerte componente autobiográfico y dedicada a una amiga suya del colegio "que tiene mucho que ver en este libro" porque juntos tenían una relación parecida a la de los personajes.
El motivo que ha llevado a este físico teórico a escribir ha sido que "hay mucho tiempo por llenar" y ha querido "buscar un modo de expandir el conocimiento y la vida", tal y como ha explicado el autor, que combinó la escritura de la novela con su trabajo en la universidad con una beca de doctorado.
Precisamente, el poco tiempo que su trabajo le permitía para dedicarse a la escritura ha provocado que la novela esté fragmentada en capítulos cortos, porque de este modo "me organizaba el tiempo", según ha explicado Giordano, que escribió la novela trabajando en ella tres veces por semana, por las noches, durante nueve meses.
El autor ha confesado que le gusta leer a sus referentes literarios -McEwan, McCarthy y Cunningha- mientras escribe, aunque admite que en ocasiones se ha de limitar para no escribir lo mismo.
Giordano ha admitido que sus futuras publicaciones son "un verdadero reto" por las expectativas creadas tras La soledad de los números primos y, aunque no ha empezado a escribir la que será su próxima novela, ya tiene la idea: un adulto que contempla la infancia en perspectiva.
La infancia y la adolescencia son constantes en su escritura -también en los cuentos cortos que ha ido escribiendo hasta ahora, pero que no ha publicado-, y el autor dice que "son temas que siempre vuelven a mí cuando me pongo a escribir".


6 oct 2012

Barcelonina #11. Qué es El Museo de la Inocencia

Antes de nada, quiero explicar el origen de esta afición. Hace unos dos años leí la novela Masumiyet Müzesi (El Museo de la Inocencia), del Premio Nobel de Literatura turco Orhan Pamuk. Me apasionó. Cuando acabé de leerla, todavía no estaba terminado el museo en Estambul concebido en paralelo al libro, así que cuando, estando en Nueva Delhi se me presentó la oportunidad de ir a la Feria del Libro de Jaipur en la que participaba Pamuk, pensé que sería un buen sucedáneo mientras tanto. Mentiría si dijera que en ese momento decidí ir víctima del fenómeno fan; simplemente sabía que él estaría y eso fue una gran motivación, pero supongo que si no hubiera confirmado su asistencia yo habría ido a Jaipur de todos modos.

Ahora, días después de haber estado finalmente en el Museo de la Inocencia en Estambul, he notado que me he convertido en una especie de embajadora del libro-museo. Como no he oído hablar a nadie acerca de esta historia, ni nadie de mi entorno la ha leído o visitado, se ha convertido en mi cosa. Este 'secreto' me ha aportado una satisfacción enorme y, como es un descubrimiento que siento mío, lo vivo prácticamente como si formara parte de su creación. Obviamente no me atribuyo la autoría pero sí comparto la felicidad del autor de una forma muy personal (probablemente como otros lectores, aunque no los haya conocido). La exclusividad hace que cualquier cosa nos parezca más emocionante. Pero ya se sabe que si la exclusividad no se comparte, no es exclusiva. Así que aquí va.




Al entrar en el Masumiyet Müzesi (El Museo de la Inocencia), en el barrio de Çukurkuma de Estambul, no sabes si lo que está viviendo es apasionante o bochornoso; no sabes si sacar el libro que llevas en el bolso e ir leyendo pasajes de cada uno de los capítulos a medida que contemplas las vitrinas que les corresponden en el museo, o de lo contrario mirar a lado y lado antes de abrir la puerta para comprobar que nadie te ha visto entrar a este universo macabro. Lo primero que ves en la planta baja del piso es una pared cubierta, del suelo al techo, por 4.213 colillas de los cigarrillos que fumó el protagonista de la novela, Kemal, o de la gente que le rodeó a lo largo de los ocho años de su historia de amor. La mayoría de colillas tienen incluso una pequeña nota escrita a mano con información como la fecha en que se fumó o la situación que motivó una calada tan larga… Después de esta excentricidad -la primera-, que hace que te compadezcas del pobre Kemal, encuentras una cita suya: "It was the happiest moment of my live, though I didn’t know it"). El oxímoron de un sufrimiento feliz.

El Museo de la Inocencia es una novela y museo que Pamuk concibió juntos, aunque el museo lo acabó hace solo cuatro meses. La novela explica la difícil historia de amor entre Kemal y Füsun, en los años 70 en Estambul. La explica por capítulos y cada uno de ellos hace referencia a un objeto o una idea que formó parte de su historia. En el museo, cada capítulo ocupa una vitrina con objetos que literalmente formaron parte de la historia o que representan una idea.

El origen de la colección recae en el vicio de Kemal de ir recopilando todo lo que de alguna manera estaba relacionado con su amor a medida que éste acontecía, al principio de forma improvisada e inconsciente y después deliberadamente. Cuando se fue dando cuenta de la dimensión de su colección, entendió que era su obsesión y medicina: la única manera de calmar su dolor cerca de los objetos que ocuparon momentos de su enamoramiento, una canción de cuna que le relajaba. Recordando a través de ellos se tranquilizaba y revivía su pasado en paz. De lo contrario le invadía una ansiedad inhumana. Con los objetos se regocijaba en su dolor, porque era lo más intenso que había vivido y porque no tenía más que eso. El museo cobró forma después de morir Füsun en una trágico accidente. Kemal decidió que sus objetos merecían ser expuestos y enseñados con orgullo, lejos de avergonzarse de su obsesión, y así montar un museo en la casa donde ella vivió y en la que transcurrieron la mayoría de momentos que pasaron juntos, para convertirla en un tributo a su memoria y a esta historia de amor.

El último piso del museo es el único en el que no hay vitrinas. Pocas cosas más aparte de una cama, una mesita de noche, una silla y unas fotos colgadas en la pared. Es la reproducción de la antigua habitación de Füsun, en la que Kemal estuvo durmiendo desde que empezó a montar el museo hasta que murió en 2008.

Además del maravilloso drama, el museo es también interesante como baúl costumbrista. Vestidos, pasadores de pelo, saleros, columnas de cotilleo de periódicos de la época, medicamentos, cromos, postales, películas, cartones del bingo, vasos y vasos de raki, lápices, tinta, peines, mapas… Esta es la historia y museo que se ha inventado Orhan Pamuk a través de Kemal. Con la excusa, consigue explicar los años 70 de la capital turca, cómo vivía la clase media-alta de entonces y todos los recuerdos que forman parte de su infancia y adolescencia. Es difícil no preguntarse si Pamuk es en realidad Kemal, porque aunque el autor haya ideado esta novela-museo alrededor de una ficción, el proyecto es tan intenso que cuesta pensar que alguien es capaz de entramarlo sin tener -lo que en realidad nos mueve a todos para todo- una implicación personal.

7 jul 2012

Barcelonina #5. Verano en la sombra





Eso de que el verano es el momento ideal para adentrarse en la lectura es mentira. Al sol, mayoritariamente se lee porquería en revistas (aceptémoslo, la Esquire es fantástica pero no se agota en los kioskos del puerto deportivo Marina D'or). 

Mi deseo para este verano es que no se lea lo que se lee al sol ni por curiosidad. No nos hace falta abrir revistas pegajosas por la crema solar, con arena de la playa o restos de cesped seco, y un poco arrugadas por gotas de agua...para deducir que este verano nos recomendarán los 10 destinos ideales para singles, los cinco looks para las bodas que tendremos, un especial de cremas protectoras (que podría ser el mismo cada año y no nos daríamos cuenta), un pantone de peinados de playa... También nos advertirán de la importancia de unas gafas de sol buenas para proteger nuestros ojos ("tus ojos también se protegen"). Nos dirán cuáles son los cócteles de moda del verano. Tendremos 100 ensaladas para 100 días de verano. A ti, mamá, te darán el secreto de cómo desconectar de los niños y evitar que se te note que estás deseando volver al trabajo para no tener que aguantarlos. Nos explicarán, como un pequeño secreto entre la revista y tú (guiño), cómo vestir de verano en la ciudad para no abrasarte en el asfalto y sin parecer un guiri. Nos dirán cuáles son los planes que podemos hacer si nos quedamos en la ciudad (simpre cuentan con que igual, quizás, por un extraño casual, la cabaña de lujo en Cancún que recomiendan en la sección de viajes nos dispare el presupuesto y no nos convenza). Nos expondrán 20 modos diferentes para conseguir la depilación perfecta (aunque queramos arrancar esa página y gritar que es mentira, que no existe la depilación perfecta, que la cera no dura 4 semanas, que la crema es una guarrada, que la gillette  nos obliga a casarnos con ella y que la sylkepil con aplicador de frío para insensibilizar la piel y atenuar el dolor es, simplemente, una broma de cámara oculta -lágrimas de dolor-). Siguiendo con este maravilloso mundo, las revistas más atrevidas nos presentarán un infográfico precioso y preciso sobre los tipos de depilación de las ingles: para que sepas lo que le pides a la esteticién. Nos inyectarán el miedo en el cuerpo diciéndonos que es obligatorio el uso mascarillas para el pelo e iremos a por el mejor tratamiento hidratante y regenerante para nuestra melena, porque con otras cosas puede, pero con el pelo no se juega, que tienes antecedentes.

Nos recomendarán los trikinis más 'in' de la temporada, aunque nadie los lleve y a nadie le queden bien. Abro un pequeño inciso, el tema lo merece: siempre he pensado que es una prenda muy poco práctica porque a cualquiera que la lleve puesta más de 15 minutos estando al sol le quedaría una marca de moreno bastante extraña y la gente -acordemos ya que sea así- se reiría de su atrevimiento y de la seguridad otorgada por la gracia del glamour de barco, y de ese tono de moreno tan... Que yo no sé que pasa con este tipo de perfiles, que son incapaces de detectar esa línea que separa el moreno saludable de haber estado al sol el último fin de semana, del moreno marrón roña, el del hortera con el pelo peinado para atrás con peine de hotel (es necesario que sea con peine de hotel, porque tienen las púas especialmente juntas y evita que quede natural) y con bolsos sobaqueros de piel, muy de invierno, que no lo sabes pero podrías poner la mano en el fuego de que están empapados en sudor, mojándose y creando dentro del bolso un microclima tropical, monzónico incluso, que en cualquier momento va a hacer estallar todo lo que lleva dentro: móvil con funda de orejitas de playboy, aceite de coco del número 2, colonia de la que marea, cigarrillos en cajetilla de piel, lima, un par de descuentos de la heladería en la que venden helado de lacasitos, y una tarjeta de contacto de una chiquita que tiene una tienda de ropa en el paseo de la playa en la que abundan las prendas con joyería bordada, y que tiene la amabilidad de separarle las cosas que le pueden gustar y luego se lo explica diciéndole que ese top lleva su nombre.

Las lecturas al sol nos explicarán "Cómo decir adiós a un amor de verano sin hacerle daño", "Cómo retener a un amor de verano" -también sin hacerle daño-, "Cómo superar el verano con tu pareja (y no romper en el intento)" y nos someterán a un test sobre si nuestro amor de verano es buen candidato a novio estable y que se siente con nuestra familia en Navidad, haciéndonos preguntas como "¿alguna vez te ha dado plantón?", "¿habéis hablado de nombres para niños?" y "te escucha cuando le hablas de tu periquito?".

No nos estresemos, pero también nos dirán que tenemos -¡exhortativo!- que beber al menos 10 litros de agua al día, nos enseñarán maneras divertidas de comer la fruta que no podemos dejar de tomar porque además potenciará nuestro bronceado y nos darán consejos para disfrutar del sexo en verano (modalidades con aire acondicionado, sin aire acondicionado, con el ventilador puesto o la más primitiva, con la terraza abierta).

Para ahorrarnos todo esto y mucho más, viva la sombra de calidad y lo que ello comporta.

29 abr 2012

Barcelonina #1. Y eso que anunciaban nubes


Me gusta cuando el sol nos coge desprevenidos. Menos preparados que en verano, sentimos el placer de arremangarnos los pantalones, guardar los calcetines en el bolso, llevar los zapatos en las manos y estirarnos en la arena sin toalla. Eso es primavera: verano sin colas, planes, ni moreno; verano sin pretensiones.