Esta semana se estrena en el cine La soledad de los números primos, la adaptación de una novela que se presentó en España en 2009, escrita por Paolo Giordano. Éste fue su bautizo en el mundo de la literatura y tuvo un gran éxito, apoyado quizá por la modestia de un chaval joven y de profesión... físico teórico. El libro se convirtió en un best seller gracias a su aproximación a los adolescentes raros, y es que los chalados no son un público reducido, más bien una masa excepcional.
Esta es la entrevista al autor, publicada en Efe el 7 de marzo de 2009. Como suele ocurrir en estos casos, fue una entrevista breve, compartida con otro periodista, con las barreras de un traductor, y con la poca espontaneidad de estar emmarcada en su gira de presentación.
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Esta es la entrevista al autor, publicada en Efe el 7 de marzo de 2009. Como suele ocurrir en estos casos, fue una entrevista breve, compartida con otro periodista, con las barreras de un traductor, y con la poca espontaneidad de estar emmarcada en su gira de presentación.
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La soledad de los números primos, la novela más vendida en Italia en 2008, relaciona soledad, geometría y literatura a manos de su autor, Paolo Giordano, un licenciado en Física teórica de 25 años que ha conseguido el éxito con su primera publicación literaria, según ha dicho en una entrevista con Efe.
La soledad de los numeros primos (Salamandra) ha recibido el Premio Strega de literatura, uno de los más prestigiosos de Italia, y Giordano ha admitido que el hecho de que él provenga de un campo totalmente diferente al de la literatura puede haber contribuido, en un primer momento, a despertar el interés por su novela.
Sin embargo, Giordano cree que lo que verdaderamente ha gustado ha sido su modo de aproximación a la escritura -"libre y desconsiderado"-, abandonando la literatura viciada por la propia literatura con un estilo sencillo y directo.
En la novela, los dos protagonistas, Mattia y Alice, evolucionan desde su adolescencia hasta la madurez, ambos afectados por traumas y personalidades solitarias y complejas, y entre los que se establece una relación especial, la misma que tienen los llamados números primos gemelos, aquellos contiguos pero que nunca llegan a tocarse porque están separados por un número par, como el 17 y el 19.
Esta metáfora es una de las numerosas que se establecen entre realidad y matemática y geometría a lo largo de la novela, sobre todo a los ojos de Mattia, con el que el autor se siente muy identificado y lo reconoce como una "versión extrema" de él mismo.
Sobre los traumas de ambos personajes -Alice sufrió un accidente y es anoréxica, y Mattia provocó de niño la desaparición de su hermana y es una persona con dificultades para relacionarse en sociedad-, el autor explica que "ciertas heridas no tienen una superación real", y en la novela él apuesta por "convivir con los hechos que nos marcan" y que sean incorporados a la propia personalidad: "forman parte de uno mismo".
La soledad de los números primos aborda la soledad desde la perspectiva romántica: "es una soledad que vale la pena cultivar", una mezcla entre "la soledad negativa y dolorosa" y su "parte bella, profunda y enriquecedora", ha señalado Giordano.
El autor ha mostrado su rechazo al tipo de "experiencias que limitan a la persona" y, efectivamente, ha sabido sacarle partido a sus vivencias con su primera publicación, con un fuerte componente autobiográfico y dedicada a una amiga suya del colegio "que tiene mucho que ver en este libro" porque juntos tenían una relación parecida a la de los personajes.
El motivo que ha llevado a este físico teórico a escribir ha sido que "hay mucho tiempo por llenar" y ha querido "buscar un modo de expandir el conocimiento y la vida", tal y como ha explicado el autor, que combinó la escritura de la novela con su trabajo en la universidad con una beca de doctorado.
Precisamente, el poco tiempo que su trabajo le permitía para dedicarse a la escritura ha provocado que la novela esté fragmentada en capítulos cortos, porque de este modo "me organizaba el tiempo", según ha explicado Giordano, que escribió la novela trabajando en ella tres veces por semana, por las noches, durante nueve meses.
El autor ha confesado que le gusta leer a sus referentes literarios -McEwan, McCarthy y Cunningha- mientras escribe, aunque admite que en ocasiones se ha de limitar para no escribir lo mismo.
Giordano ha admitido que sus futuras publicaciones son "un verdadero reto" por las expectativas creadas tras La soledad de los números primos y, aunque no ha empezado a escribir la que será su próxima novela, ya tiene la idea: un adulto que contempla la infancia en perspectiva.
La infancia y la adolescencia son constantes en su escritura -también en los cuentos cortos que ha ido escribiendo hasta ahora, pero que no ha publicado-, y el autor dice que "son temas que siempre vuelven a mí cuando me pongo a escribir".
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