Eso de que el verano es el momento ideal para adentrarse en la lectura es mentira. Al sol, mayoritariamente se lee porquería en revistas (aceptémoslo, la Esquire es fantástica pero no se agota en los kioskos del puerto deportivo Marina D'or).
Mi deseo para este verano es que no se lea lo que se lee al sol ni por curiosidad. No nos hace falta abrir revistas pegajosas por la crema solar, con arena de la playa o restos de cesped seco, y un poco arrugadas por gotas de agua...para deducir que este verano nos recomendarán los 10 destinos ideales para singles, los cinco looks para las bodas que tendremos, un especial de cremas protectoras (que podría ser el mismo cada año y no nos daríamos cuenta), un pantone de peinados de playa... También nos advertirán de la importancia de unas gafas de sol buenas para proteger nuestros ojos ("tus ojos también se protegen"). Nos dirán cuáles son los cócteles de moda del verano. Tendremos 100 ensaladas para 100 días de verano. A ti, mamá, te darán el secreto de cómo desconectar de los niños y evitar que se te note que estás deseando volver al trabajo para no tener que aguantarlos. Nos explicarán, como un pequeño secreto entre la revista y tú (guiño), cómo vestir de verano en la ciudad para no abrasarte en el asfalto y sin parecer un guiri. Nos dirán cuáles son los planes que podemos hacer si nos quedamos en la ciudad (simpre cuentan con que igual, quizás, por un extraño casual, la cabaña de lujo en Cancún que recomiendan en la sección de viajes nos dispare el presupuesto y no nos convenza). Nos expondrán 20 modos diferentes para conseguir la depilación perfecta (aunque queramos arrancar esa página y gritar que es mentira, que no existe la depilación perfecta, que la cera no dura 4 semanas, que la crema es una guarrada, que la gillette nos obliga a casarnos con ella y que la sylkepil con aplicador de frío para insensibilizar la piel y atenuar el dolor es, simplemente, una broma de cámara oculta -lágrimas de dolor-). Siguiendo con este maravilloso mundo, las revistas más atrevidas nos presentarán un infográfico precioso y preciso sobre los tipos de depilación de las ingles: para que sepas lo que le pides a la esteticién. Nos inyectarán el miedo en el cuerpo diciéndonos que es obligatorio el uso mascarillas para el pelo e iremos a por el mejor tratamiento hidratante y regenerante para nuestra melena, porque con otras cosas puede, pero con el pelo no se juega, que tienes antecedentes.
Nos recomendarán los trikinis más 'in' de la temporada, aunque nadie los lleve y a nadie le queden bien. Abro un pequeño inciso, el tema lo merece: siempre he pensado que es una prenda muy poco práctica porque a cualquiera que la lleve puesta más de 15 minutos estando al sol le quedaría una marca de moreno bastante extraña y la gente -acordemos ya que sea así- se reiría de su atrevimiento y de la seguridad otorgada por la gracia del glamour de barco, y de ese tono de moreno tan... Que yo no sé que pasa con este tipo de perfiles, que son incapaces de detectar esa línea que separa el moreno saludable de haber estado al sol el último fin de semana, del moreno marrón roña, el del hortera con el pelo peinado para atrás con peine de hotel (es necesario que sea con peine de hotel, porque tienen las púas especialmente juntas y evita que quede natural) y con bolsos sobaqueros de piel, muy de invierno, que no lo sabes pero podrías poner la mano en el fuego de que están empapados en sudor, mojándose y creando dentro del bolso un microclima tropical, monzónico incluso, que en cualquier momento va a hacer estallar todo lo que lleva dentro: móvil con funda de orejitas de playboy, aceite de coco del número 2, colonia de la que marea, cigarrillos en cajetilla de piel, lima, un par de descuentos de la heladería en la que venden helado de lacasitos, y una tarjeta de contacto de una chiquita que tiene una tienda de ropa en el paseo de la playa en la que abundan las prendas con joyería bordada, y que tiene la amabilidad de separarle las cosas que le pueden gustar y luego se lo explica diciéndole que ese top lleva su nombre.
Las lecturas al sol nos explicarán "Cómo decir adiós a un amor de verano sin hacerle daño", "Cómo retener a un amor de verano" -también sin hacerle daño-, "Cómo superar el verano con tu pareja (y no romper en el intento)" y nos someterán a un test sobre si nuestro amor de verano es buen candidato a novio estable y que se siente con nuestra familia en Navidad, haciéndonos preguntas como "¿alguna vez te ha dado plantón?", "¿habéis hablado de nombres para niños?" y "te escucha cuando le hablas de tu periquito?".
No nos estresemos, pero también nos dirán que tenemos -¡exhortativo!- que beber al menos 10 litros de agua al día, nos enseñarán maneras divertidas de comer la fruta que no podemos dejar de tomar porque además potenciará nuestro bronceado y nos darán consejos para disfrutar del sexo en verano (modalidades con aire acondicionado, sin aire acondicionado, con el ventilador puesto o la más primitiva, con la terraza abierta).
Para ahorrarnos todo esto y mucho más, viva la sombra de calidad y lo que ello comporta.
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