26 mar 2013

Barcelonina #25. Ya es primavera

El ritmo de tomar cinco piezas de fruta al día. Ejercicios anaeróbicos, contestar emails, ejercicios aeróbicos, ver las 50 nuevas series que se estrenaron en la última semana y dar una opinión en Twitter, sin mencionar la intesa actividad WhatsApp/Line/lo que tenga que venir. Comprar productos de proximidad, hacer regalos a mano -en plan currándoselo-, cepillarse los dientes después de cada comida, hacer la comida, comer. Ir al banco, leer el artículo de opinión y recomendarlo antes que nadie, ir a clases de una lengua que promete ser muy necesaria (cuánto daño, los BRIC), estudiar un máster online, hacer un café con alguien que solo puede hoy y a la hora que exige, probar la nueva clase del gimnasio que aúna artes marciales orientales con fundamentos de gimnasia rítmica, felicitar a las tres personas que gracias a Facebook sabemos que hoy cumplen años, actualizar el Linkedin, leer el boletín de noticias que nos llega al mail cada día a la misma hora, beber cuatro cafés al día y decir que hemos bebido cuatro cafés. Ver una película el día del estreno, hacer ejercicios de respiración, enganchar el código de la promoción para conseguir una batería de cocina con el periódico, caminar una hora cada día, comer nueces,tomar dos copas de vino, cuidar las plantas y hablarles, acabar de hacer los jabones naturales que dejaste a medias, reclamar la factura equivocada de la compañía telefónica.

Es la dictadura de un ritmo que no hemos elegido. Podríamos dejar de hacer todo eso para decidir en qué se quiere invertir el tiempo y cómo. Corriendo se pueden hacer muchas cosas pero, ¿y si se valorara positivamente que las hiciéramos paseando? Podríamos no querer leer 15 libros al mes; leer dos pero bien, dándole significado a cada frase. Podríamos sentir placer al escuchar una canción varias veces, sin hacer nada más al mismo tiempo. Podríamos querer agotar la rutina y, solo entonces, hacer algo nuevo. Para innovar necesitamos envejecer y sentir que nos quedamos atrás, buscar la inspiración en el roce con lo arcaico. Tener tiempo para vernos esa cana. ¿Podríamos tenerlo?

No hay comentarios: