Desde hace tiempo hay una plaga y, aunque yo pensaba que se extinguiría rápido, perdura y promete mantenerse en lo alto de la lista durante muchas semanas. Se trata de una nueva tribu urbana que todavía no tiene nombre porque creo que nadie se ha dado cuenta de que son ya de hecho un grupo.
El perfil es una chica de entre 20 y 30 años, cosmopolita, viste con colores pastel, quizá está soltera o tiene algún tipo de frustración, y tiene un blog feliz (hay blogs felices) y de cosas bonitas. Es fan del slow food, slow shopping, slow dating… toda ella es slow y se le nota en la tersura de su piel y en la dulzura que desprende. También se ha metido de lleno en la moda handmade (dicho así, no vale ‘hecho a mano’) y de repente todo es handmade: su ropa, sus complementos, sus libretas, su comida, la decoración de su habitación… porque es una handmade practicante, les coses es fan bé o no es fan.
Totes les seves fotos semblen fetes quan cau el sol, amb aquella llum. Es vesteix per formar part de postals vintage allà on vagi. Ha après a fer cupcakes o, si té remordiments de consciència, fa magdalenes amb topping de coloraines. Fa croché (molt més modernet que fer ganxet) i fins i tot quedades per compartir amb més noies de la tribu aquest plaer, què vols fer-hi. És com si fossin mares, què dic mares, yayes, però sense ser-ho. Només els hi falta donar de menjar el seu osset de peluix.
Tienen huerto urbano, van a mercadillos de intercambio y conocen a otras chicas que, como ellas, están iluminadas permanentemente por filtros de Instagram. Y se hacen amigas, pero en realidad es una relación interesada porque se utilizan para hacerse fotos las unas a las otras.
Sembla que visquin a un món infantilitzat, la qual cosa en la meva opinió les fa poc sensuals… una mica com la versió d'aquí de la Hello Kitty al Japó. Jo no dic que la igualtat de sexes s’hagi de reivindicar amb un mono de mecànic i les mans brutes… però si ens passem el dia amb la pose de pàmfila que fa núvols de cotó i bombolles de sabó, després no ens queixem que ens tractin com a bledes.
Pero como cada uno es como es, me remito a cuestionarme dudas empíricas: ¿de dónde sacan el tiempo para hacer todo eso? Porque, las cosas como son, volver a los orígenes lleva esfuerzo y requiere mucha dedicación. Mi principal teoría es que su tiempo también es handmade y trazan los minutos con lazada grande de forma que les duran más, aunque también gana fuerza la posibilidad de que las infusiones que toman contengan algo más aparte de té negro de Darjeeling.
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